Durante los últimos 20 años, investigadores de la BUAP participan en proyectos de gran relevancia en el área de Física de Partículas. Uno de ellos es el experimento ALICE (A Large Ion Collider Experiment), donde se explora el potencial físico de las interacciones nucleón-nucleón a energías del LHC (Large Hadron Collider o Gran Colisionador de Hadrones), de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en el que la universidad lidera a la delegación mexicana.
A través de su tesis “El paisaje patrimonial de la ruta cultural del Ferrocarril San Rafael y Atlixco”, Lizbeth Celaya Vargas, egresada del Doctorado en Estudios Socioterritoriales, eje terminal Patrimonio Cultural y Turismo, por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP, propone que el patrimonio ferroviario puede ser un elemento clave en la construcción de identidades y en el ejercicio de derechos culturales.
El desarrollo de robots humanoides capaces de expresar emociones representa un desafío en el campo de la robótica y la inteligencia artificial, un reto que Marcos Ariel Leiva Vasconcellos, egresado de la Maestría en Ciencias de la Computación (FCC) de la BUAP, aborda en su investigación “Imitación de expresiones faciales humanas en un robot humanoide”, con la que obtuvo el Premio a la Mejor Tesis de Posgrado 2024, en la categoría de Ingeniería y tecnología, de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado.
El proceso de aprendizaje y enseñanza de las Matemáticas en instituciones educativas es una tarea compleja y llena de retos, más cuando se trata de alumnos con necesidades especiales. Como parte de su compromiso social, profesores y estudiantes de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) de la BUAP, participan en el diseño e impartición de diplomados, dirigidos a docentes, con el objetivo de fortalecer la didáctica de esta ciencia y en el desarrollo del pensamiento crítico.
Al ratificar su compromiso con el bienestar de la comunidad universitaria, la Rectora Lilia Cedillo Ramírez informó que el diálogo con el movimiento estudiantil continúa para atender de manera específica los pliegos petitorios de cada facultad o instituto. En este sentido, precisó que 25 unidades académicas —cuya matrícula es de 71 mil 114 estudiantes, 57.2 por ciento del total—, están en funciones después de lograr acuerdos o bien porque no tuvieron cese de actividades.
Los cambios en el estilo de vida, incluidas las modificaciones en patrones alimentarios y disminución de la actividad física, favorecen el desarrollo de enfermedades metabólicas. La resistencia a la insulina y el Síndrome Metabólico (SMet) es un desorden complejo con un alto costo socioeconómico y un problema de salud pública. Se estima que en México 36.5 millones de adultos padecen SMet, de los cuales, en los próximos años, 2 millones tienen un riesgo alto de desarrollar diabetes y 2.5 millones enfermedades cardiovasculares.
La producción de alimentos involucra problemas relacionados con el uso de fertilizantes, enfermedades y manejo de plagas. Entre éstas últimas destaca la “gallina ciega” o larvas de Coleópteros: Melolontidos, de las que algunas de sus especies ocasionan daño radicular en más de 40 cultivos alimenticios, lo que provoca desde una apariencia amarilla en las plantas hasta la pérdida total de la cosecha.
Con el fin de generar conocimientos científicos que permitan comprender, prevenir y solucionar el deterioro de los recursos naturales, la contaminación ambiental y la baja de los rendimientos, investigadores del Centro de Agroecología del Instituto de Ciencias (ICUAP) de la BUAP desarrollan tecnologías para mejorar la producción agrícola y forestal con un enfoque agroecológico.
Afortunadamente ciertos roles tradicionales suelen ser caducos para las aspiraciones de algunas mujeres. Es el caso de Asunción Elena Gallegos Luna, quien después de dedicarse poco más de tres décadas a las labores del hogar y a la crianza de sus tres hijos, este año cumplió uno de sus sueños, concluir una carrera universitaria en la BUAP a la edad de casi 60 años.
Durante la segunda sesión extraordinaria del Consejo Universitario, la Rectora Lilia Cedillo Ramírez alentó a la comunidad estudiantil a brindar un voto de confianza a la Comisión Institucional y comisiones especiales de las unidades académicas, para que a través del diálogo respetuoso y transparente se logren acuerdos que den solución a sus demandas, garantizando que no habrá represalias ni acciones de intimidación.
Para tener un diagnóstico preciso de los contaminantes de la atmósfera que afectan la salud pública y el medio ambiente, investigadores de la BUAP trabajan en la calibración e implementación de sensores en la ciudad de Puebla, con el fin de monitorear la calidad del aire en diferentes puntos de la metrópoli y determinar los niveles de concentraciones de material particulado, a saber partículas gruesas (PM10), finas (PM2.5) y ultrafinas (PM1.0), con diámetros aerodinámicos menores a 10, 2.5 y 1.0 micrómetros, respectivamente, y cuya exposición agrava enfermedades respiratorias y pueden provocar hasta la muerte prematura.
BUAP realizan un proyecto de colaboración con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), que involucra la detección de hongos que dañan a la planta, el desarrollo de un biosensor para identificarlos, la determinación de bacterias y levaduras en el proceso de fermentación de esta bebida, hasta el aprovechamiento de residuos y conservación de germoplasma de especies nativas.
El Complejo Regional Norte de la BUAP no sólo se caracteriza por su calidad y solidez académica, sino por su cercanía con las comunidades en las que se establecen sus sedes del nivel medio superior y superior (Chignahuapan, Zacatlán, Tetela de Ocampo, Huauchinango y Venustiano Carranza), afirmó la Rectora Lilia Cedillo Ramírez, en el Cuarto Informe de Labores de Felipe Burgos Morales y toma de protesta a Ariadna Leecet González Solís, como directora electa para el periodo 2025-2029.
Para fortalecer una cultura científica entre los estudiantes, la BUAP está afiliada desde hace más de dos décadas al Programa Interinstitucional para el Fortalecimiento de la Investigación y el Posgrado del Pacífico, mejor conocido como Programa Delfín, el cual permite a los jóvenes involucrarse en un proyecto científico o tecnológico de cualquier área del conocimiento, durante siete semanas.
En México, la agroindustria alimentaria desperdicia alrededor de 30 por ciento de alimentos, desde su producción primaria, colecta, almacenamiento, procesamiento, distribución, hasta llegar al consumidor. Ante ello, investigadores de la BUAP y del Centro de Investigación en Tecnología Aplicada (CIBA), del Instituto Politécnico Nacional, colaboran en el desarrollo de alimentos funcionales, a partir de cuatro subproductos procedentes de Puebla y Tlaxcala: cáscara de ajo, flor de Dalia, bagazos de café y caña de azúcar.
La BUAP firmó un convenio de colaboración con la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que permitirá a 37 mil agremiados de esta organización acceder a cursos y talleres de la Escuela de Formación Docente y Desarrollo Académico, de la Vicerrectoría de Docencia de la institución, con un descuento de 60 por ciento.
