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Finalmente se impusieron los criterios de la mayoría en el Congreso local y hoy elegirán y tomarán la protesta al gobernador interino de Puebla.

Lo que empezó como un ejercicio académico es hoy un referente indispensable de los males que aquejan a México.

Mientras los priistas deshojaban la margarita el fin de semana y prometían designación de candidato a la gubernatura el domingo por la noche y publicación de la convocatoria a cualquier hora de este lunes, el morenovallismo se convencía para no apostar sus cartas por un tercer lugar.

A más tardar el 31 de enero próximo, deberán estar definidos los candidatos a gobernador, senadores, diputados federales, y presidente municipal de la capital, lo mismo que las coaliciones y partidos que irán solos en el estado de Puebla a las elecciones del próximo primero de julio.

Fue la noche del martes pasado que las partes llegaron a un acuerdo y sin tomarlo como una rendición personal, de proyecto y menos de ideales, Eduardo Rivera Pérez aceptó mantenerse en Acción Nacional y buscar nuevamentela presidencia municipal de la capital poblana.

Acto político por naturaleza, por años el I Informe del gobernador era el verdadero arranque de un mandato de seis años, por eso el que hoy rinde Tony Gali será distinto a todos, porque representa la recta final de los 11 meses que le quedan a su mandato.

José Antonio Meade Kuribreña confirmó ante sus audiencias el sábado pasado que es el mejor candidato que pudo postular el Partido Revolucionario Institucional. Es el ciudadano que le garantiza votos aunque existe la duda si los priistas le responderán.

En un ejercicio previo a lo que serán las campañas de 2018, el fin de semana vimos a tres actores que, todo indica, estarán en las boletas electorales del uno de julio fijar posiciones políticas que son punto de partida para el debate nacional.

Ayer domingo fue intenso en Los Pinos, Palacio Nacional y la sede del PRI.

A partir del primer minuto de las seis de la tarde de ayer cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) publicó la convocatoria para la selección de su candidato a la Presidencia de la República, se puede formalizar la decisión meta constitucional de Enrique Peña Nieto, quien antes de que se anuncie oficialmente será el único que maneje el proceso sucesorio en su partido.

La irrupción de los ciudadanos sin partido ni militancia activa en la política mexicana puede en 2018 escribir una nueva página, en especial en la vida poblana.

La clase política mexicana, sin importar partido ni ideología, parece no tener límite y sólo de dientes para afuera crítica y censura la corrupción de la que es coparticipe o ha tolerado, porque así conviene a sus intereses para mantenerse en el poder.

La decisión de quien será el candidato por la gubernatura del estado de Puebla representando al partido del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) fue del único que la podía tomar: Andrés Manuel López Obrador.

Empieza la semana y será la primera en que Acción Nacional no tenga en sus filas a la candidata mejor posicionada a la Presidencia de México y con la que le podría competir con posibilidades de ganar al primer lugar, Andrés Manuel López Obrador.

Ahora que ha empezado la reconstrucción de las zonas afectadas por los sismos del septiembre aparecen distintas preguntas, que aún no tienen una respuesta contundente y clara del origen de los recursos y de la transparencia con la que deberán manejarlos.

Aquella mañana del 19 de septiembre de 1985 era jueves, ese día terminábamos un curso de actualización quienes éramos corresponsales del periódico El Día. Nuestro hotel era el viejo y tradicional Regis en la avenida Juárez junto a la Alameda en la Ciudad de Mexico.

En el pasado los cuerpos de seguridad pública eran temidos y respetados. Por ejemplo, el Ejército aún mantiene altos niveles de credibilidad y confianza, pero hoy podemos decir por hechos recientes que por sus labores de policía la población no respeta ni a unos ni a otros.

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